Tercer día a Santiago Apóstol

Dichosísimo Apóstol, que por la fiel correspondencia a los favores del Todopoderoso Jesús os hicisteis digno de sus altas confianzas, y de que se acompañase de Vos para las obras de su Omnipotencia, llevándoos consigo para testigo de la portentosa resurrección de la hija de Jairo, yo os suplico rendidamente, por esta particular distinción que su Majestad hizo de Vos, presentéis al Señor mi pobre alma, quizá muerta por la culpa, o a lo menos lastimosamente débil y lánguida por su tibieza, para que su infinita piedad la resucite a la vida de la gracia, la fomente, e infunda un nuevo y vigoroso espíritu, con que en adelante le sirva con más fervor y más vivo deseo de su mayor honra. Haced, amantísimo Patrón nuestro, lo mismo con todos los infelices que están en pecado mortal, solicitando de la Divina Clemencia una especial asistencia a estos Reinos de España, para que en ellos florezca más y más la Fe, y la Religión que Vos le enseñasteis, y para que nuestras almas respiren siempre aquel aliento que Vos le comunicasteis, y lleguen vivas a la presencia del Señor y vuestra en la gloria. Amén.

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