Segundo día a Santiago Apóstol

Invictísimo Defensor de la Fe y señalado Patrón de España, a quien el Divino Jesús distinguió con el renombre de hijo del Trueno, profetizando los fogosos incendios de caridad con que había de consumir la idolatría en estos Reinos e ilustrarlos con la luz del Evangelio, añadid a ese imponderable beneficio el de alcanzarme de Dios eficaces auxilios para que así como Vos desempeñasteis con las obras el título que su Majestad os ha dado, verificándolo en las incansables fatigas de vuestro Apostólico celo, así yo desempeñe el nombre de cristiano, cumpliendo exactamente con las obligaciones que con Él he contraído para que en el día del juicio, en que habéis de recontar Nuestro rebaño, no me desconozcáis de oveja vuestra. Lo mismo os pido para todos los fieles, especialmente los españoles. No levantéis la mano del cuidado de su salvación, que os costó tanto sudor. Conservadlos en paz exterior e interior, siempre triunfantes de sus enemigos visibles e invisibles para mayor gloria de Dios y vuestra, y para que seamos dignos de acompañaros en la Patria celestial. Amén.

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