Primer día a Santiago Apóstol

Gloriosísimo Apóstol y amantísimo Patrón nuestro Santiago, que a la primera voz con que el Divino Maestro os llamó para discípulo suyo, os resolvisteis prontísimamente a seguirlo, abandonando con ánimo generoso las conveniencias y esperanzas del mundo, y aún a vuestro padre, por entregaros enteramente a la voluntad y servicio del Señor: infinitas gracias doy a su Majestad por este singular beneficio que os hizo, y a Vos os ensalzo y engrandezco por la puntualísima obediencia y fidelidad con que le habéis correspondido. Bien veis, Santo mío, cuán metido me hallo en las redes de mis pasiones, preso de mi amor propio, y atado a mis temporales intereses, que me impiden seguir a Dios y atender a sus amorosos llamamientos. Alcanzadme del Señor una alentada resolución como la vuestra, para romper estos lazos y desembarazarme de todos los cuidados que me estorben el servicio de Dios, y dadme una rendida atención a sus divinas inspiraciones para aplicarlas y obedecerlas, como Vos lo hicisteis. Promoved y fomentad la Fe, la Religión, y aun la felicidad temporal de la Iglesia, y particularmente de la España que por Patrón os venera, para que imitándoos en seguir a Cristo acá en la tierra, os acompañemos también en gozar de su vista en la Gloria. Amén.

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