Queridos amigos del monasterio hoy, 5 de agosto recordamos a:
Nuestra Señora de las Nieves, Dedicación de la Basílica Santa María la Mayor, Roma y una reflexión de San Bernardo de Claraval
Nuestra Señora de las Nieves
Dice en el Martirologio Romano:
Dedicación de la basílica de Santa María, en Roma, construida en el monte Esquilino y ofrecida por el papa Sixto III al pueblo de Dios como recuerdo del Concilio de Éfeso, en el que la Virgen María fue proclamada Madre de Dios (c. 434).
Oración Colecta de la Misa:
Perdona, Señor, los pecados de tus siervos y, ya que no podemos complacerte con nuestras obras, concédenos la salvación por intercesión de la Madre de tu Hijo, nuestro Señor. Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
Reflexión de San Bernardo de Claraval

¡Oh amor casto y santo! ¡Oh dulce y suave afecto! ;Oh pura y limpia intención de la voluntad! Tanto más limpia y pura cuanto menos mezclada está de lo suyo propio; y tanto más suave y dulce cuanto más divino es lo que se siente. Amar así es estar ya divinizado. Como la gotita de agua caída en el vino pierde su naturaleza y toma el color y el sabor del vino; como el
hierro candente y al rojo parece tocarse en fuego vivo olvidado de su propia y nuestra naturaleza; o como el aire, bañado en los rayos del sol, se transforma en luz, y más que iluminado parece ser él mismo luz. Así les sucede a los santos.
San Bernardo
Pidámosle a la Santísima Virgen María que estos ejemplos nos animen a gustar y vivir con plenitud la Vida de la Gracia.
Que Dios los bendiga.







